A propósito de un proyecto de Ley de la Abogacía Peruana

Hace algunas semanas vi una noticia sobre un proyecto de la abogacía peruana, que me dejó pensando en la necesidad de regular nuestra profesión.

Si bien el proyecto resulta un despropósito totalmente, no deja de ser cierto que la profesión abogadil entre nosotros pide a gritos una regulación o cuando menos una política que le de atención (o cuidados intensivos). Esto en la medida que los servicios de justicia y su efectividad dependen no solamente de los funcionarios públicos a cargo de dicha actividad (llámese jueces, fiscales, administrativos, entre otros), sino también de los abogados litigantes. Esa circunstancia amerita un adecuado control de estándares mínimos de formación y de control de quienes ejercen la profesión.

En el caso peruano, no hay control alguno sobre lo que se enseña a los futuros abogados (cada universidad decide que enseña a sus estudiantes, no existiendo mínimos establecidos ni modelos) y cualquier una vez terminada la carrera y rendidos los exámenes respectivos puede ejercer libremente la profesión, sin que casi exista control alguno posterior. Me dirán, ¿por qué necesitamos esos controles? Pienso que la respuesta está vinculada a que la justicia es una parte relevante de la vida en sociedad, y así como no dejamos que un médico ejerza sin haber pasado muchos controles previos y posteriores, no deberíamos dejar que una parte tan importante de nuestra existencia sea dejada al azar. Esto último no sería un problema en un país donde la formación universitaria tuviera una calidad más o menos uniforme, pero ello lamentablemente no es así, por lo que termina dependiendo de cada universidad la calidad de los abogados que terminan ejerciendo la profesión.

Precisaré que lo que propongo no afectaría a las facultades más tradicionales y establecidas del medio, quienes probablemente deban asumir un rol ejemplificador, pero si obligará a las demás a elevar el nivel de preparación.

Otra cuestión que considero relevante, pero para la cual no tengo ya espacio, es la de reconocer que terminada la carrera no se cuenta con herramientas suficientes para ser consultor, litigar, ser arbitro o juez, se requiere llevar una maestría que culmine la fase de especialización. No menciono el caso de la docencia, porque creo que resulta evidente que el camino académico es a todas luces diferente, siendo que va en la ruta larga del doctorado.

Bueno, ahí lo dejo, hasta otro post.

Bitácora del doctorando (III)

Bueno, si están bien seguros de hacer el doctorado luego de los dos post anteriores y antes de entrar al posible tema podemos ver el asunto del financiamiento.

Sobre eso… gran y complejo tema. Hay muchas becas y posibilidades.

Pero lo primero debe ser analizar las opciones disponibles. Algo que no se dice mucho entre nosotros es que el doctorado es una actividad que por su naturaleza debe ser remunerada. Sí, debe ser remunerada. Es un trabajo de 24/7. Quien diga lo contrario miente.

Pero, no hay muchas opciones de alcanzar un doctorado remunerado en castellano. En otros países de la UE hay más opciones y con quizá más financiamiento, pero no esperen, en cualquier caso, más de 1000 o 2000 euros al mes (a veces sin contar el periodo vacacional). Así que es difícil.

Para acceder, tiene que contar con un buen expediente y la aceptación de un profesor que avale sus capacidades. Es buena idea hacer un máster dónde piensan hacer el doctorado, para conocer a los profesores y contactar a su futuro director de tesis.

Precisar que no me refiero únicamente a las becas más conocidas de los diferentes países, cómo la Fulbright, Carolina o la de la DAAD, sino también a las que las propias universidades manejan de forma autónoma.

Sumado a eso, en el caso español (asumo que lo mismo ocurre en los demás países del espacio europeo) existe la posibilidad de acceder a un contrato predoctoral, que no es una beca, es un contrato parecido al de trabajo.

Para acceder a esa opción hay que participar en la convocatoria de cada universidad y ver las plazas convocadas, así como los requisitos específicos requeridos. Tener en cuenta que requiere el cumplimiento de objetivos específicos y metas de manera más rigurosa que en una beca, asi cómo cumplir con horas lectivas. Es la puerta a una plaza docente fija más adelante.

Bueno, creo que lo podemos dejar por ahora aquí, hasta el siguiente post.

Acceso a libro homenaje al profesor Cesare Massimo Bianca

Comparto el texto del libro “ESTUDIOS DE DERECHO PRIVADO EN HOMENAJE AL PROFESOR CESARE MASSIMO BIANCA”, coordinado por Mirzia Bianca y José Ramón de Verda y Beamonte.

Bitácora del Doctorando (II)

En el primer post de esta serie hablé sobre la necesidad de identificar si el doctorado era para uno. Pensaba hablar ahora de la elección del tema y demás, pero creo que quedé debiendo un poco de detalle sobre las razones para hacer el doctorado.

Me gustaría precisar un poco sobre al importancia de identificar que el camino del doctorado no necesariamente va a implicar un aumento en los ingresos o el desarrollo automático de una carrera académica.

Me explico. A veces pareciera que la acumulación de grados implica también el aumento en ingresos salariales, y eso puede ser cierto respecto de las maestrías, pero no necesariamente respecto de los doctorados. Claro, si estas postulando a un cargo público por concurso, probablemente un doctorado sirva para aumentar los puntos, pero a día de hoy no es tan determinante, salvo en el espacio de las universidades. Y en el sector privado tampoco resulta determinante, del estilo si tengo doctorado todas las empresas se van a pelear por mi. No funciona así. Así que tampoco hay que tener tan altas expectativas y de ahí la importancia del compromiso con la investigación como motor para asumir el reto del doctorado.

De otro lado, si bien también puede pensarse que ya siendo uno doctor automáticamente se abrirán las puertas de las universidades, eso tampoco es tan cierto, ya que existe mucha precariedad en el ámbito académico y también mucha competencia, lo que hace que hasta alcanzar una posición fija puede pasar algún tiempo. Sumado a que a día de hoy se exigen publicaciones indexadas y otros indicadores que te hagan atractivo como investigador, el doctorado es un requisitos más entre otros para acceder a un punto fijo como profesor. Lo que no quita que es EL paso más relevante, pero no es el único.

Bueno, en resumen, volvemos a la idea de que hay que tener claridad en las razones detrás del deseo de ser doctor para no generar falsas expectativas que podrían ser defraudadas.

Aquí lo dejo, hasta el siguiente post.

Nueva publicación

Acaba de llegar a mis manos el tomo VII, dedicado a las Obligaciones del “Nuevo Comentario del Código Civil peruano” dirigido por el profesor Juan Espinoza, en el que participó gracias a su invitación con un comentario sobre el artículo 1209.

En el hago un análisis sobre el diferente tratamiento de los momentos de la cesión del patrimonio hereditario, la obligación de garantizar la calidad de heredero del cedente y la propuesta de eliminación del referido artículo 1209 por parte del grupo de trabajo liderado por el profesor Gastón Fernández.

Esto se suma a la publicación de mis comentarios a los artículos 620 y 621 de la parte de Familia. A la espera de mi contribución a la parte de Contratos que ya debe estar pronta a publicarse.

¿Por qué Derecho Romano?

Ahora que he tenido la oportunidad de acompañar hasta en dos ocasiones el dictado de un curso de Historia del Derecho, no deja de parecerme atrayente dicha área de estudio, aunque soy consciente de mis limitaciones metodológicas para acometer investigaciones referidas a dicha materia.

La pregunta que apertura este post es una que resulta ser bastante compleja de responder. ¿Por qué seguimos hablando de esas leyes de hace tantos siglos? ¿Qué de diferente tienen como otros ordenamientos antiguos? Brindar respuesta a esas preguntas excede mis intenciones en este post, pero considero que el Derecho Romano, resulta relevante a día de hoy, principalmente por dos motivos: su relevancia histórica para la construcción de los códigos decimonónicos y el hecho que a nivel científico se valora mucho las referencias al origen romanista de las instituciones a efectos de realizar interpretaciones legales sobre textos contemporáneos.

Con cargo a que igual son justificaciones algo por encima, pero creo que son suficientes para convencer a alguien de meterse a revisar algo de Derecho Romano.

Bueno, hasta el siguiente post.

Bitácora del doctorando I

Se me ocurre que puede ser interesante compartir con ustedes mi experiencia como estudiante del doctorado en Derecho Privado de la Universidad de Salamanca.

Esto lo escribiré casi siempre del celular, así que serán usualmente cosas cortas, notas al pie si se quiere.

Empecemos por el comienzo.

¿Cómo saber si el doctorado es para mí?

Se me ocurren algunas preguntas: ¿Te gusta investigar?, ¿estas dispuesto a pasar años obsesionado con un tema?, ¿para que necesitas el doctorado?

Si la respuesta a la primera pregunta es negativa. No siga leyendo.

Si la pregunta es afirmativa. Hay una precisión que hacer. No es lo mismo “investigar” para escribir un informe legal o un escrito o cualquier documento a nivel abogadil. La investigación de la que hablamos es una que va a ser objeto de revisión, discusión y crítica por personas que tienen varios kilómetros más de experiencia y esto puede ser algo frustrante si no se tiene claro que es una carrera de largo aliento y que se requiere amar realmente el camino.

Lo de la obsesión puede ser exagerado quizá, pero ya en el tercer año de doctorado, a veces me despierto de madrugada pensando en algo que se me escapa o en una solución para algún problema. O peor aún en cualquier momento de pronto me entra una duda o curiosidad y tengo la necesidad de dejarlo todo e ir a buscar un paper o libro para calmar mi obsesión. Deben vivir la tesis, literalmente. Pero a la vez deben vivir. Es algo que nos dicen en las sesiones de introducción al doctorado en Salamanca, recuerden que dejen vivir, que sino compaginan todo adecuadamente, ni la tesis ni vida ni nada irá bien. Así que piensenlo.

También mediten sobre el dinero. ¿Están dispuestos a quizá dejar de hacer algunas cosas para tener tiempo para calmar la obsesión de la tesis?, ¿tienen esa posibilidad o pueden conseguir financiamiento que les permita dedicar tiempo y dinero a la tesis? De eso también depende si el doctorado es para ustedes

Si han llegado hasta aquí, probablemente ya tengan una respuesta a para qué necesitan el doctorado, si es solo una meta personal, un paso en su carrera académica o abogadil, pero tiene que estar super claro. Porqué habrá muchos momentos en que querrán abandonar. Y ese para qué puede ser lo que los mantenga adelante.

Bueno creo que con esas preguntas se puede tener un panorama de si les va a interesar lo que iré comentando.

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Debo hacer una última precisión para los que han llegado hasta este punto, lo que digo debería ser válido para todos los doctorados en cualquier lugar del mundo, pero como mi experiencia personal es de un doctorado europeo, debe entenderse bajo ese contexto.

Evento: “Derechos de la Comunidad LGTBIQ en el Perú”

Este jueves 30 de junio a las 11 AM estaré junto a mis colegas de la Facultad de Derecho de la UTP hablando sobre la discriminación en el consumo, comenta do pronunciamientos relevantes del INDECOPI sobre la materia.

Les dejo el enlace: https://utpvirtual.zoom.us/j/81178966995

ID de reunión: 811 7896 6995

Novedades

Se vienen novedades en este blog y en el podcast.

Preparo una serie de post sobre temas variados desde julio y una temporada de 8 capitulos en el podcast, a publicarse entre septiembre y octubre. Esperemos que el tiempo acompañe para hacer todo.

Buen domingo. 😎

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